Algún rincón de Ovalle

Susurro de los molinos de viento XLVI - Amigos que no he vuelto a ver

El Pelado Villalobos siempre fue un niño tranquilo. Siempre recuerdo que su eslogan era: “me llamo Lorenzo y en tu hermanita no más pienso”. Tez blanca, mediana estatura, frente despejada, peinado hacia atrás, pelo liso ligeramente castaño. Seguir leyendo »

Susurro de los molinos de viento XLV - Apariciones y desparecidos

Me acuerdo que el hombre derramó unas cuantas lágrimas. Sentí que eran puras, Norma. Se le cayeron humedeciéndole el rostro, las dejó escapar libremente sin cohibición alguna. Seguir leyendo »

Susurro de los molinos de viento XLIV - Era invierno

A veces, cuando me sumerjo en el pozo insondable de los recuerdos, en medio de las nostalgias que parecen llamar a una lluvia triste, hay nombres que se escapan de la memoria. Otros, emergen como desde un abismo profundo donde jamás podrá alcanzar la luz, pero igual llegan. Seguir leyendo »

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