Han pasado algunos días y ya es tiempo de contarle al mundo de lo que fui testigo (al comienzo me da vergüenza decir que además fui el gestor del fenómeno).
Venía yo de una reunión con una viuda a la que le gustan los sombreros.
Amenazaba el amanecer, y luego de hacer dedo desde Ovalle me bajé en el cruce de la carretera, en el camino que va a San Julián después de la romana de camiones. Seguir leyendo »