En una fonda de pueblo aun quedan ciertos resquicios de respeto por arquetipos de autoridad: un uniforme, las canas, un traje formal, una dama, los niños, un escenario.
En una ramada dieciochera de pueblo aún quedan ritos comunitarios, algunos estrenan jeans nuevos, camisa planchada, zapatos o botas lustradas pero frágilmente opacadas por el polvo. Corte de pelo nuevo, poncho colorido, camioneta doble cabina… en fin, cada uno tiene algo que ostentar humildemente en la ramada del 18 luego del acto de la escuela. Seguir leyendo »