columna de rematado

Nunca quedas mal con nadie

Me gusta el cine y me gusta mucho. Veo películas desde antes de nacer. Los que me conocen saben la historia: mis papás pasaban una de sus tardes de domingo en el cine, la Lucy (como de cariño le digo a mi mamá) estaba embarazada, próxima a parir, y mientras disfrutaban de “Río Rojo” le dieron los dolores de parto, por lo que mi papá tuvo que salir corriendo con la Lucy hacia el hospital.

No terminaron de ver la película y tampoco nací. Me parió al otro día, cerca de la hora del almuerzo (lo que explicaría, también, mi gusto por comer). Seguir leyendo »

Pasión flamenca en Ovallito

Han pasado los días suficientes para resguardar el secreto y la identidad de los participantes de una ceremonia en la cual se rindió honores al pagano ritmo del flamenco. Seguir leyendo »

Vivir en una nube y/o el último (primer) video de Junior Capacho

La habitación olía a calcetín de deportista, a bolso de futbolista, a toalla dentro de una bolsa plástica, a polera en el fondo del canasto.

Es que el dueño de pieza estaba durmiendo una siesta de caña desde medio día, y a las seis de la tarde con las ventanas cerradas el aire se convirtió en algo orgánico, palpable en su organicidad. Seguir leyendo »

Junior Capacho en La Serena Rockeando por Dichato

Hacía calor al comienzo y el terremoto como segundo protagonista había además de botado medio país, disminuido dramáticamente el stock de chelas.

En la previa comentaba la banda su primera presentación masiva, y las arengas reflejaban una banda joven, nerviosa, juguetona pero con más fe que la roja de todos. Seguir leyendo »

Las ciruelas flotantes de la esperanza

Este extraño y fantástico fenómeno ocurre en la localidad de San Félix, a 20 minutos de Ovalle.

Es posible observar que los pequeños y coloridos frutos se encuentran flotando sin una unión aparente con las ramas del árbol. Seguir leyendo »

El secreto paso del Dakar por San Julián

Han pasado algunos días y ya es tiempo de contarle al mundo de lo que fui testigo (al comienzo me da vergüenza decir que además fui el gestor del fenómeno).

Venía yo de una reunión con una viuda a la que le gustan los sombreros.

Amenazaba el amanecer, y luego de hacer dedo desde Ovalle me bajé en el cruce de la carretera, en el camino que va a San Julián después de la romana de camiones. Seguir leyendo »

Carmencita de Alcones

Carmencita era de Alcones, un villorrio muy amigo de los vientos. Muy trabajadora, muy humilde, muy como la gente de Alcones. Y como tal tenía sus propias palabras, las que usaba tan cotidianamente que formaban parte de lo que los humanistas llaman identidad. Seguir leyendo »

Otra vez Junior Capacho en Ovallito

La invitación llegó por Facebook. Entregaban la descripción de cómo llegar al lugar, la idea era una presentación privada, para los amigos.

Llegamos de oído porque no había carteles ni gente afuera que permitiera adivinar la reunión.

Entramos con la confianza que nos daban las señas de una ametrallante batería. Seguir leyendo »

El Niño Eléctrico

El resbalín doble de la palmera roja se encuentra en frente de la comisaría y un supermercado importante de la ciudad de Ovalle.

En el extremo de una alameda bien cuidada y con relieves juguetones que a distintos intereses satisface según horario y edad.

En este resbalín Benjamín es discriminado por los otros niños, no quieren jugar con él. Seguir leyendo »

Historia de un Ovallito

Hay ovallitos por todas partes, en Costa Azul, en Costa Amarilla, en Nueva York, en Los Peñones, en Bubaneshwar, en Mamallapuram, en Pedregal, y en muchas otras partes. El relato siguiente nos lo envía un ovallito que, dependiendo de la hora y el día, puede estar en cualquier lugar del mundo, un incansable viajero que se dedica a capturar imágenes en un Crucero:

Margarito fue el primero que vi, cuando llegué a trabajar a la enorme cocina del barco. Hombre de raza negra, cincuentenario, robusto, pero de baja estatura, intimidante al grado de jamás mencionarle que el tamaño de sus manos me recordaban a un gran gorila.

Margarito no hablaba con nadie, era un tipo raro, pero no incomodaba, solía comer parsimoniosamente sus plátanos fritos a la hora del descanso. Seguir leyendo »

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