Columna personal

Carta a un amor perdido

Carta a un amor perdido

Al finalizar las fiestas patrias todo vuelve a su lugar: los vasos, los violines, la rutina, la memoria y sus afanes…todo, todo regresa a los mismos anaqueles, por ello después de tanta cueca, tonada y volantines, vuelvo a tu recuerdo tratando de entender lo repentino y silencioso de tu viaje. En mi ciega vanidad, debo admitirlo, siempre me creí merecedor de por lo menos una breve despedida entre nosotros, porque fueron tantos los años compartidos, tantas risas a la orilla de los días y tanta lágrima coronando las jornadas, por eso, no logro comprender por qué partiste guardando en tu equipaje las palabras, como esquivando incluso, un simple adiós entre nosotros o como dejando abiertos los círculos de un sueño que no tendrá fin en los ocasos del tiempo. Por ello, al finalizar las fiestas, cuando las cacharpayas incendian las páginas del crepúsculo, como las aves al atardecer, regresas en el vuelo de tu risa a entibiar la soledad de mi memoria… ¡Oh! Inolvidable, huele a tu nombre la vegetación de mi sangre.

Sé que estás lejana, aunque aún siento tus pasos en las habitaciones de mi pecho, como quiera que sea, Amada Eterna, déjame darte las gracias por las lecciones que me diste y, por sobre todo, perdóname tanta vanidad y cobardía, mordazas que no me permitieron gritar en esas calles tan oscuras, gritar para que algún corazón grande hubiere podido tendernos una mano en aquel trance de tanto desamparo. ¡Oh! Inolvidable… sólo me ha quedado tu retrato y, al contemplarlo, confirmo que fuiste la única que siempre estuvo a mi lado; la que me dio la fuerza de saberme querido por encima de todos mis fracasos; la que me brindó la absoluta certeza de que más allá de mis errores, me seguiría amando con todos los ríos de su alma.

Por tanto amor humedeciendo mis desiertos, permíteme gritar a la distancia que aún palpita tu corazón en mi memoria; que tu amor no tuvo precio ni medida, porque te diste entera, derramando tu ser en mis océanos, lloviéndote universo inagotable en mis potreros. Fuiste luz en la desgarradora sombra del desconsuelo y guitarra de flores en la hirsuta estepa de la tristeza; fuiste hoguera de tibieza en el invierno de la duda, pan en el vacío del hambre y virgen de carne y hueso cantando amor en la cosificación del sentimiento. ¡Oh! Inolvidable… me estremece tu recuerdo y sólo leo tu nombre en las constelaciones más lejanas.

Juntos cruzamos la madrugada más umbrosa de los siglos, aún escucho tu dolor perforando la endurecida piel del abandono, por eso nunca olvidaré tus ojos, aquellos que acompañaron todas las tormentas de mi vida; jamás olvidaré tus manos que encendieron la vela en los nocturnos temores de mi rural infancia; aquí, en el cielo de mi canto vivirá para siempre el destellante fulgor de tu sonrisa, aquí…en esta esquina más profunda de mis ríos crecerá el humano árbol de tus ojos y cada amanecer depositaré mis ofrendas sobre la cruz de sus raíces, porque tu repentina y silenciosa muerte fracturó las columnas de mi vida, ¡Oh! Bendita e Inclaudicable… MADRE.

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Comentarios

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Sr. Gaete:

Felicitaciones por su poesía, me llegó al corazón, creo que en sus palabras se retrata el verdadero y hermoso amor que sentía y siente por su madre, el mismo que siento yo por la mía que gracias a Dios aún está a mi lado. En sus palabras se palpa ese amor eterno que sentimos por la más linda y buena mujer que conocemos, esa mujer que siempre está con nosotros en las buenas y en las malas, esa que tiene una memoria gigante para guardar todos esos lindos y buenos momentos de felicidad y amnesia para olvidar y jamás recordar nuestros errores.

Felicitaciones nuevamente.

PD.: Mamita te amo mucho, sin ti no soy nada…

Comentario: 

Me siento intrusa al comentar estas líneas, no siendo parte por herencia de esa tierra que conozco por las esenciales palabras del Poeta. Soy una profesora nortina, del puerto de Antofagasta, que recibió al poeta huamalatino quien nos presentó vuestra tierra a un grupo de personas a quienes nos une el amor por lo trascendente, lo mágico, lo esencial de la sencillez y la tierra. Qué otra cosa que dar gracias a Dios por conocer a este hijo de vuestra tierra y a Celestino Gaete y Haydeé Iglesias que trajeron a esta vida a este hombre de tomo y lomo, formado en el amplio sentido de la palabra, en esos senderos, con esas cabras, con esas bellezas y simplicidad de vuestra Huamalata. Dios me dio la oportunidad de conocer a José Manuel y a Carmen Gaete Iglesias, dos tremendos huamalatinos, que no han hecho otra de cosa que engrandecer vuestra tierra en la memoria aquí en el Norte Grande. Gracias por este espacio, humildemente, una antofagastina que nunca oyó de Huamalata y que ahora sueña con recorrer sus calles

Comentario: 

Hola..
Me gusta tu forma de expresar, es el detener el pasar y trasladarme a un mundo k si, k si puedo imaginar…yo soy porteño , pero hay sangre de polvo y olor a cuando el agua venía del alto , dando un aliento a esas plantas k lloraban por una gota de agua …si ese soy yo . Lo que forjó esa gente , nada a terminado se kien es huamalata se kien soy.
Bueno felicitaciones..desde Valparaíso Chile

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