Columna personal

El guitarrista no es de Ovalle, el Profe sí

En una fonda de pueblo aun quedan ciertos resquicios de respeto por arquetipos de autoridad: un uniforme, las canas, un traje formal, una dama, los niños, un escenario.

En una ramada dieciochera de pueblo aún quedan ritos comunitarios, algunos estrenan jeans nuevos, camisa planchada, zapatos o botas lustradas pero frágilmente opacadas por el polvo. Corte de pelo nuevo, poncho colorido, camioneta doble cabina… en fin, cada uno tiene algo que ostentar humildemente en la ramada del 18 luego del acto de la escuela.

En una escuela de pueblo aun queda respeto por los profesores que se convierten en autoridad y organizadores de relamidos actos que al menos han mejorado en el sonido y la infraestructura.

En el devenir de un profe se puede ver:

Ordenar, dirigir, dar señales de coordinación.

Saludar de mano y conocer a las guaguas que por primera vez asisten, escuchar el cariñoso y agradecido relato de las viejitas que celebran que hubiese sacado de octavo a su nieto rebelde pero regalón.

Lucir el terno un poco grande pues por el trabajo se ha adelgazado un poco el hombre, acomodar las mechas que el gel desabraza producto del calor y la transpiración.

Mirar de reojo a la alumna egresada que ya está en edad de merecer (sin que la oficial se dé cuenta).

Esperar a la orquesta que no llega porque dicen que la micro que los traía quedó en panna en la vuelta de ño’ Aparicio.

Y en eso está el Profe de cierto pueblo. La tácita autoridad, el implícito respeto que le atribuyen varias generaciones de alumnos le permite imponer sus ritmos, ser aceptado por la comunidad como un pilar de sus ritos.

Así es el Profe de la Escuela de San Félix, el mismo pueblo de las ciruelas flotantes.

«…a él volvieron los mismos ya no tan jóvenes a mostrarle la enorme panza, el auto tuneado con DVD en el asiento trasero pa’ los viajes largos, y los tatuajes con el nombre de los dueños de su pensión alimenticia.»

A él acude el Presidente de la Comunidad Agrícola cuando tiene dudas acerca de un proyecto, a él acuden los matrimonios cuando quieren un padrino, y a él acudieron muchos jóvenes… decían que para conversar no más… pero en realidad se acercaban por la necesidad de apoyo al momento de viajar al norte y dejar las pendejerías, cambiar las curaderas sabatinas en el boliche por las shoperías de Calama; y a él volvieron los mismos ya no tan jóvenes a mostrarle la enorme panza, el auto tuneado con DVD en el asiento trasero pa’ los viajes largos, y los tatuajes con el nombre de los dueños de su pensión alimenticia.

La orquesta que no llega, y en el rato que don Chule arreglaba la panna de la micro que los traía, los músicos se bajaron dos botellas de pisco puro. Llegaron raja. Cuando por fin aparecen el profe los atrinca en una sala y ellos, cabeza gacha, terminan de instalar y conectar sus instrumentos.

Un dos, un dossss, probando, alo alo aló aló, dossss, tressss, probando, aló… sih sih sih.

El profe lleva 25 años armando el acto y el baile del 18 de Septiembre, dicen que una vez los militares intentaron apañarle el asunto cuando el conjunto folclórico de la escuela cantó varias “inadecuadas” canciones de Violeta Parra. Las viejas del centro de madre al final fueron a pedirle disculpas por haberlo denunciado. El profe sin rencor les dijo que no había problemas, y de pura vergüenza ese año las viejas colaboraron con 100 empanadas y financiaron un viaje a Guanaqueros para el conjunto folclórico que estaba triste por haber perdido dos guitarras que rompieron a patadas los milicos.

Ahora está viejo el profe y ya no reaccionaría con tanta paciencia, y todos lo saben, cuando empieza a sudar de la frente es porque ya no hay que contradecirle en nada.

Los músicos a pesar del atrinque no dan con los tonos, y no les sale la fanfarria campesina que les pidió el profe. No hay caso, el guitarrista, el más cura’o de la tarde no da con el acorde o el arpegio o vaya uno a saber. El profe sigue en lo suyo pero los artistas en un intento tras otro no logran acabar bien. Los músicos no quieren decir nada, miran reprobatoriamente al guitarrista (al que si le piden una de Santana la saca altiro aunque esté más borracho), pero la cueca ésta no le sale y ya tiene a todos con la vena hinchada.

Ahora sí, dice el más viejo, pero no hay caso, el guitarrista sigue en su nimbo, lejos de lo que se espera.

El profe en lo suyo, ya no soporta, ya no logra atender sus trámites, el guitarrista lo distrae, y en la distracción autoriza a que entre la gente antes de tiempo a la multicancha, eso complica más las cosas. Ya llegó la mitad de los asistentes y la fanfarria no sale, el profe se angustia, algunos perciben su rabia, el músico no se alinea en la armonía. Última vez, anuncia cansado el baterista… y no sale… la decepción genera un silencio.

-¡AFÍNATE CONCHETUMADRE!!!!!… grita el profe fuera de si.

Su voz sonó como un trueno, la gente asiente con la cabeza y no se incomoda por el desmadre.

Del susto el guitarrista se despeja y encuentra la simple secuencia de notas mayores que tan perdida estaba en su inconsciencia.

La luz del escenario se apaga y todo está listo. Empieza la noche de 18.

Este año el profe lo hizo todo nuevamente.

Termina el baile, no hubo pelea, se vendió la totalidad del trago.

Viva Chile.

Comentarios

Comentario: 

Me preguntaba si los personajes de sus escritos tienen rasgos o actitudes suyos… Simple curiosidad acerca del columnista :)
…Como siempre es un gusto leerlo.

Comentario: 

al ser el relato una descripción de situaciones y personajes del entorno ovallino, en términos generales se puede atribuir rasgos y actitudes comunes al autor, la intención al construir los personajes y las situaciones es lograr que el lector se identifique con los mismos y logre asumir la historia de forma participativa o propia, de fácil empatía.
Como autor no puedo negar ser parecido a los personajes, los que, vale aclarar, para gusto del lector, generalmente se plantean caricaturizados en cierto grado.

Comentar

Algo sobre Ovallito.cl

Ovallito.cl es un proyecto personal de un ovallino criado en la calle Independencia. Estamos en Internet desde el año 2003, lo que nos convierte en la web ovallina más antigua aún activa.

Columnas destacadas

Aberraciones animales en San Félix
Susurro de los Molinos de Viento LXI - Los Billaristas
Susurro de los molinos de viento LVIII - El mundo de los volantines
Oro en el Tiro al Blanco
Memorias de Ovalle en los '70: Personajes típicos  ovallinos
Los Fantasmas del Puente Viejo
Carmencita de Alcones
A mi Río Limarí
Tongoy
X