Columna personal

Belleza femenina...

Belleza femenina...

Son curiosos los efectos que provoca la belleza en los seres humanos. Tanto en hombres como en mujeres. Si bien es cierto el concepto de belleza es muy subjetivo, y varía de cultura en cultura, yo quiero referirme al tipo de belleza más bien clásico, el griego: simetría, equilibrio y armonía.

Tales condiciones son las que se adecuan más a nuestra forma de ver el mundo(Uf, creo)

A los hombres, una mujer bella suele dejarnos sin habla; entonces apenas nos alcanza para expresamos con la mirada y algún gesto que va desde inocentes comentarios a bastos epítetos. Una rubia tipo Playboy deja turulato al 99,9 % de los hombres (me incluyo). Acto seguido, ella puede pedir o insinuar cualquier cosa y la mayoría de los varones estará dispuesto a hacer lo que pueda para agradar a tan infartante mujer. “Una mujer hermosa tira más que un tractor nuevecito”, dicen en los campos de mi tierra. Esta reflexión me viene a causa de un hecho ocurrido hace ya varios meses. Se produce en Haití, uno de los lugares más pobres y arrasados del planeta. Allí una preciosa señorita de cuyo nombre no puedo acordame, pero sí despampanante y bella desde el pie hasta el alma (como dice Beneddetti), comprometida con los niños de Haití y en mejorar sus condiciones de vida, apadrinó un jardín infantil o sala cuna, donde a los pequeños se les brinda alimentación, cuidados médicos y cariño. Pues bien, ese lugar era de continuo «visitado» por un grupo armado de finalidad política o delictual, o tal vez ambos. Ese grupo arrasaba con la existencia de víveres, medicamentos, utensilios, etc. del lugar. Ante esa situación la señorita Playboy se decidió a encarar al jefe de tal grupo armado para pedirle que desistieran de su actitud. De nada valieron los consejos de sus espantados amigos, de la gente de gobierno, de militares profesionales, para hacerla desistir de su intento. Argumentaban que era como llevarle corderitos u ovejitas a una manada de lobos hambrientos y lujuriosos. Pero ella, nuestra beldad rubia y diosa mortal, no dio pie atrás y se fue a conferenciar con el bastardo guerrillero. Me imagino las miradas de asombro y lujuria, las pupilas maravilladas de aquellos hombres ante, tal vez, la mujer más hermosa que jamás antes vieron. Con la admiración colmando su alma(que la tienen, caramba) los fieros lobos de Giuba, la condujeron ante su líder. Este jefe de guerrilleros o lo que sea, no hizo más que callar y admirar, escuchar y sorprenderse de la beldad que lo enfrentaba con sólo las armas de su belleza, de su cutis y sus formas espléndidas y sensuales, y no pudo hacer otra cosa que decirle que sí a todo lo que aquella mujer tan hermosa le pedía. ¿Resultado?: Los guerrilleros a partir de ese día custodian ese recinto para protegerlo. Y todo para complacer el pedido de aquella incomparable hermosura de mujer. No hay duda, la belleza nos salva de nosotros mismos, de nuestros demonios y fantasmas. La belleza salvará al mundo, dicen muchos. Tal vez no lo salve del todo, pero algo hace por él. Ustedes, ¿qué harían en nombre de la belleza?

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Comentarios

Comentario: 

Interesante historia que de ser verdadadera podría llenar varias páginas de diarios.
En fin, igual la encuentro como guión de película gringa, creo que no hay que ir tan lejos para encontrar mujeres bellas y no solo de cuerpo sino de alma que es lo verdaderamente importante. Yo he tenido la suerte de conocer muchas en rincones poco frecuentados , donde trabajan afanosamente para cumplir sus labores, muchas de ellas están relacionadas con la educación y cuidado de los más pequeños, de los desvalidos, de los pobres y los necesitados. Tambien las he visto en los campos agrícolas, en las multitiendas, en restoranes, etc. Estamos llenos de ellas, solo hay que saber apreciar la verdadera belleza.
Saludos.

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