Artículo

Entrevista con Luis Sepúlveda

Se dice de Luis Sepúlveda que es uno de los escritores latinoamericanos más leídos en Europa, siendo superado únicamente por el colombiano García Márquez. Las tapas de sus libros dan cuenta de su nacimiento en nuestra ciudad, lo que le convierte en uno de sus principales embajadores a nivel mundial. Si bien fue escaso el tiempo que permaneció en Ovalle, tiene un cariño muy especial por su tierra natal y se siente ovallino.

En esta entrevista exclusiva para Ovallito.cl, el autor de Un viejo que leía novelas de amor profundiza sobre su relación con Ovalle contándonos detalles inéditos de su nacimiento en nuestra ciudad. También, y como primicia mundial, nos cuenta del próximo lanzamiento de su nuevo libro La Lámpara de Aladino.

Su nacimiento en Ovalle

Don Luis, ya nos había contado en un comentario un poco de como ocurrió su fortuito nacimiento en nuestra ciudad pero ¿podría agregar algunos datos al respecto?

La verdad es que mi nacimiento en Ovalle fue un hecho muy casual. Mi padre era un chef de cocina bastante solicitado, y en el año 1949 lo contrataron en el hotel de Turismo Francisco de Aguirre de La serena, que estaba recién abierto o recién remozado. Así, el 2 de Octubre salieron de Santiago en un viejo auto studebaker, mi padre cargando sus utensilios más queridos, pues los buenos cocineros aman sus cucharones, espumaderas diseñadas por ellos mismos, y las cacerolitas salseras de los más diversos materiales y que son parte de sus secretos profesionales. Llevaba además los libros de recetas heredados de mi abuelo, también cocinero, y mi madre me llevaba a mí en su vientre, pues iba en el octavo mes y dos semanas de embarazo. Antes de salir, el médico le había indicado que podía hacer el viaje tranquila puesto que todo apuntaba a que yo nacería con exactitud al cumplirse el noveno mes de gestación. Cuando estaban a pocos kilómetros de La Serena mi padre decidió ir a dar una vuelta por Ovalle, para conocer la ciudad y tal vez para instalarse en ella pues siempre se sintió atraído por el norte chico. Nunca sabré si fue el aire, pero el asunto fue que, no bien habían entrado en Ovalle y mi madre empezó con las contracciones y los dolores pre parto. Quiso la suerte que pasaban por frente a un hotel, el Hotel Chile, propiedad de una familia de origen yugoslavo, entraron, y a los dos días nací, simplemente, nací, nació un ovallino más. Siempre he pensado que el hecho de haber nacido de esa manera y en un hotel marcó mi destino de viajero voluntario e involuntario.

Sus viajes

De la lectura de sus libros se desprende que usted ha viajado mucho por todo el mundo, ¿es eso efectivo?, ¿qué lugares han marcado más su obra y su vida personal?

Sí, es cierto, he viajado mucho. Empecé muy joven a moverme por Chile, ahora, con los años, sé que me ahogaba Santiago, la presencia eterna de la cordillera, blanca en invierno y gris en verano, la lejanía del mar, pues se tardaba casi seis horas en tren para ir de Santiago a San Antonio, todo eso me asfixiaba. Luego, como mochilero, leyendo poemas en los bares, escribiendo acrósticos, contando cuentos en escuelas, conocí Argentina, Perú y Bolivia. Más tarde vino el exilio, tuve que dejar Chile en 1977 luego de tres años en la cárcel de Temuco, y eso significó ampliar el espacio de mis viajes. Conozco todo el continente americano, desde Labrador, en Canadá, hasta el territorio antártico. Viví en Alemania y trabajé como corresponsal en Angola, Mozambique y Cabo Verde. Cuando mis libros empezaron a gustar a los lectores fui a los lugares a los que siemre quise ir; China, India, Japón, Islandia y muchos lugares más. Me muevo porque soy algo así como un nómada fascinado por las diferencias culturales, raciales, étnicas, que son el mayor tesoro de la especie humana.

En sus viajes ¿toma notas para escribir después o confía en su buena memoria?

Siempre tomo notas, uso las míticas «Moleskín», unas libretas de tapas negras, se van llenando, tengo casi doscientas llenas de apuntes, dibujos, trozos de novelas, párrafos de cuentos, poemas, frases que tal vez me servirán un día. También hago fotos de lo que me interesa, antes con una polaroid y ahora con una cámara digital.

¿Se considera un buen conocedor de Chile y de la zona de Ovalle en particular? ¿Cree que alguna vez escribirá un cuento o novela ambientado en esta zona?

Me avergüenza reconocer que la región que me falta por conocer a fondo es justamente esa, la que une nombres tan sugerentes como Ovalle, La Serena, Monte Patria, Vicuña, Elqui. He estado, de paso, siempre de paso, pero pienso ir a conocerla paso a paso, espero que muy pronto. Siempre he querido escribir algo, no sé si una novela o una serie de relatos, o crónicas de viajes en el que esté presente Ovalle. Es una deuda que tengo conmigo mismo y con el lugar en que vi por primera vez el mundo.

Su vida actual

¿Cómo es el entorno en que escribe actualmente? ¿Algún despacho en su casa con un bello paisaje? ¿qué ve por la ventana? ¿de día o de noche? ¿qué procesador de texto usa (OpenOffice.org, MS Office 20XX, máquina de escribir, papel y lápiz…?

Vivo en Gijón, una ciudad asturiana frente al mar Cantábrico, mi casa está a unos doscientos metros del mar, un mar de verdad, violento, irascible. Mi casa tiene dos pisos y un ático en el que tengo mi estudio. Desde una ventana puedo ver el mar y me gusta estar aquí, en mi estudio, entre mis objetos queridos y mis libros, especialmente cuando hay tormentas y el rugido del mar se torna omnipresente. Pero mi lugar favorito de trabajo es la cocina, el corazón de la casa, donde todo está a mano, como soy matero, tengo la tetera siempre caliente, la yerba mate a mano, y como escribo a mano, todos mis libros nacen escritos a mano y en la cocina. Escribo en mis Moleskín con una lapicera Mont Blanc de pluma gruesa, con tinta negra, y apoyado en una tabla de amasar que me regaló un anciano panadero de Hamburgo el día en que la artritis lo obligó a suspender el más noble de los oficios: hacer pan. Mi tabla de trabajo todavía tiene grumos de harina pegados, jamás la he limpiado pues huele a vida, al olor más noble; el del pan. Cuando siento que tengo un par de páginas buenas, me voy a mi estudio y paso todo al «Mac», soy de la tribu de Mac desde que usé por primera vez un ordenador, o computadora, como dicen en Chile. Uso el Word para Mac, y para mi el ordenador no es más que una buena máquina de escribir.

Su nuevo libro

Entiendo que está próximo a publicar un nuevo libro, ¿qué nos puede contar de él?, ¿lo tendremos pronto en Chile?, ¿podría compartir con nosotros algún párrafo?

Mi próximo libro, que sale a la venta en Septiembre, se titula «La Lámpara de Aladino». es una serie de relatos que transcurren en diferentes espacios geográficos, con personajes de diferentes nacionalidades, pero todos los relatos están unidos por algo: la paradoja de la fortuna que, o bien llega tarde, o peor aún, llega cuando ya no se la necesita. La publica mi editorial de siempre «Tusquets», y en octubre, en la feria internacional del libro de Francfort, se presentan las ediciones francesa, italiana, alemana, portuguesa, griega, holandesa, inglesa y danesa. Por desgracia no puedo enviarle un anticipo, un texto, porque el contrato editorial me lo prohíbe hasta que el libro esté en librerías, pero más adelante, con mucho gusto le mando un texto exclusivo.

Terminada la entrevista, el destacado escritor nos manifestó su interés en leer a sus colegas ovallinos, especialmente narradores, así que ya saben, pueden hacernos llegar sus textos al correo de Ovallito.cl, que nos encargaremos de enviárselos. Mientras tanto le hemos recomendado los textos de José Manuel Gaete disponibles en nuestro sitio.

Comentar

Algo sobre Ovallito.cl

Ovallito.cl es un proyecto personal de un ovallino criado en la calle Independencia. Estamos en Internet desde el año 2003, lo que nos convierte en la web ovallina más antigua aún activa.

Columnas destacadas

Aberraciones animales en San Félix
A mi Río Limarí
Memorias de Ovalle en los '70: Personajes típicos  ovallinos
Trilla a Yegua Suelta
Queso de Cabra: Producto Típico de Ovalle
Todo tiempo pasado fue mejor...
Carta a un amor perdido
Nunca quedas mal con nadie
X