Todo lo que tenga que ver con recuerdos de Ovalle.
Créeme Norma que cuando niño era arriesgado pero no tan valiente. A veces decidía jugarme el pellejo en cosas sencillas de la infancia, como meterme a un huerto ajeno saltando una muralla para sacar furtivamente alguna fruta y sentir la emoción de la acción que no debía cometer, generalmente eran peras o los pomelos que amarilleaban en una plantación del fundo de La Higuera, tengo la idea que esa propiedad tenía cuidadores permanentes. Las matas de pomelo daban prácticamente al estero, si llegábamos a pasar por ahí –de cuando en cuando- aprovechábamos la oportunidad para realizar la picardía, en ese instante secretábamos la adrenalina de lo no permitido, el cítrico, que yo sepa, no había en otros sitios. Seguir leyendo »
Recuerdo desde niño, las misteriosas noches de San Juan vividas en mi tierra, que con el tiempo pasan a ser verdaderas leyendas. Con ocasión de las lluvias acontecidas recientemente, no puedo dejar de contarles un “extracto” de una leyenda de mi autoría titulada “La Bruja Salomé” que ocurrió en una noche de estas… Seguir leyendo »
¡Qué será de los muchachos, Norma! ¡Cuántas cosas ya no pude ver de nuevo! Qué cambiado que encontré al Gran Santiago que se transformó en una ciudad gigantesca. Cuando fui la última vez, todavía no se podía gritar pero había asaltantes en cualquier esquina. Seguir leyendo »
La imaginación de mi hermano volaba, iba demasiado lejos, no medía
distancias, a lo mejor llegaba al horizonte que en el mar siempre será
de color azul. Azules eran los ojos de mi hermano, Norma y en ese
horizonte tan visible y al mismo tiempo inalcanzable, una noche se
sumergió en un sueño infinito. Seguir leyendo »
Los cumpleaños en Punitaqui siempre fueron un día especial. Eran parte de las ilusiones infantiles, Norma. Cuando se me vienen a la memoria, inevitablemente surgen dos nombres: el Chato y el Samy. Dos nombres para dos amigos inolvidables de la infancia con quienes compartimos hermosos episodios y juegos, forman parte de los recuerdos que jamás han sido derrotados por los años. Seguir leyendo »
Ese Pato Pastén!, lo siento inolvidable, Norma. Y no se llamaba Patricio, su verdadero nombre era Segundo, así lo conocí. No lo vislumbro en alguna de las salas de clases de la escuelita, creo que él –si es que completó la primaria, tengo la idea que sí- terminó unos cuantos años antes la etapa escolar.
En qué secreta oquedad de los tiempos o en qué orilla estrellada de una noche rural, habrá nacido Celofán, con toda la Vía Láctea rielando sideral sobre la comuna de Ovalle. Quizás en Tabalí, en Barraza o Chalinga, desembarcó a los muelles de la vida este noble personaje que arrastró “agua pura” por las viejas calles del incomparable pueblo de Limarí. Seguir leyendo »
La Esmeralda, vehículo con nombre de mujer o de aquel barco del que tanto habla la historia chilena, era parte de la vida de la calle, de ese pueblo legendario que ya no es desconocido en el resto del país. Seguir leyendo »
Los Manchados eran mala gente. Difícilmente se llevaban bien con alguien. Cuando los recuerdo, pienso que ningún vecino los quería. El Manchado Viejo, La Manchada y El Manchado Joven. Seguir leyendo »
La noche en que se suicidó el Flaco Herrera frente a la iglesia, el hombre que se ganaba la vida tapando huecos y componiendo utensilios usados, se despertó asustado. El estampido había sonado seco, inusual en medio de la oscuridad. Seguir leyendo »