Personas y personajes

Susurro de los molinos de viento XXXIX - El Pato Pastén

Ese Pato Pastén!, lo siento inolvidable, Norma. Y no se llamaba Patricio, su verdadero nombre era Segundo, así lo conocí. No lo vislumbro en alguna de las salas de clases de la escuelita, creo que él –si es que completó la primaria, tengo la idea que sí- terminó unos cuantos años antes la etapa escolar. Seguir leyendo »

Celofán galopa por las calles de Limarí

En qué secreta oquedad de los tiempos o en qué orilla estrellada de una noche rural, habrá nacido Celofán, con toda la Vía Láctea rielando sideral sobre la comuna de Ovalle. Quizás en Tabalí, en Barraza o Chalinga, desembarcó a los muelles de la vida este noble personaje que arrastró “agua pura” por las viejas calles del incomparable pueblo de Limarí. Seguir leyendo »

Carmencita de Alcones

Carmencita era de Alcones, un villorrio muy amigo de los vientos. Muy trabajadora, muy humilde, muy como la gente de Alcones. Y como tal tenía sus propias palabras, las que usaba tan cotidianamente que formaban parte de lo que los humanistas llaman identidad. Seguir leyendo »

Susurro de los molinos de viento IX - El tío Carlos y la tía Elena

Al tío Carlos lo conocí viejo. Era menudo, delgado, severo y meticuloso. Había recibido el legado de una habilidad increíble. El hombre podía hacer una llave artesanalmente, casi al ojo, le bastaba con copiar el molde en un trozo de jabón y el asunto era pan comido. Cogía la lima y comenzaba a gastar el hierro, con paciencia envidiable. Seguir leyendo »

Susurro de los molinos de viento V - Mi viejo y mi abuelo

Mi viejo, Norma. Era un gran conversador, pero un día no amaneció. Y te prometo que sentí un nudo terrible en la garganta cuando me lo contaron. Comprendí que nunca más oiría su voz, sus historias. Supe que jamás volvería a verlo descansar en esas tardes pueblerinas, cuando se sumía en su silencio campesino. Es verdad que hacía meses que no decía nada y que sólo causaba preocupaciones y todos sufrían por su dolor. Su cama quedó vacía pero todo lo demás quedó mucho más vacío todavía, ahí fue cuando me di cuenta que el viejo no solamente vivía, sino que existía. En el yunque, en el martillo pesado, en las herramientas, en esas cosas sencillas. En ese molino de piedras que recibía granos de todos los alrededores de Punitaqui. Seguir leyendo »

Susurro de los molinos de viento III - El Cojo Pepe

El Cojo Pepe llegó a la vida con el espíritu corrompido. Todo el mundo sabía que había nacido lisiado como fruto de un amor entre hermanos. En la escuela se burlaban de él a causa de su defecto físico. Se crió con unas tías que lo cuidaban, eran costureras y de chiquito el cojo las veía dar puntadas en la ropa ajena hasta la madrugada. Seguir leyendo »

Historia de un Ovallito

Hay ovallitos por todas partes, en Costa Azul, en Costa Amarilla, en Nueva York, en Los Peñones, en Bubaneshwar, en Mamallapuram, en Pedregal, y en muchas otras partes. El relato siguiente nos lo envía un ovallito que, dependiendo de la hora y el día, puede estar en cualquier lugar del mundo, un incansable viajero que se dedica a capturar imágenes en un Crucero:

Margarito fue el primero que vi, cuando llegué a trabajar a la enorme cocina del barco. Hombre de raza negra, cincuentenario, robusto, pero de baja estatura, intimidante al grado de jamás mencionarle que el tamaño de sus manos me recordaban a un gran gorila.

Margarito no hablaba con nadie, era un tipo raro, pero no incomodaba, solía comer parsimoniosamente sus plátanos fritos a la hora del descanso. Seguir leyendo »

Susurro de los molinos de viento II - El Huaso Mena

El Huaso Mena -decía mi viejo- era valiente pero también bribón. Un zapatero remendón que disimulaba hábilmente las fechorías. Fue asaltante de caminos. Montaba un caballo negro que le ayudaba a camuflarse en la oscuridad de la noche. Del mismo color era su ropa, el sombrero y el poncho”. Dicen que el bandido ensayaba la puntería templando un cordel en dos árboles y le disparaba con el revólver calibre 38. Primero lo hacía a veinte metros, luego a veinticinco y así hasta que llegó a darle a cincuenta metros. Gastaba decenas de proyectiles. Hacía la primera muesca y ahí mismo le iba dando los balazos hasta que cortaba la soga. Una vez la cortó en tres disparos. “Yo no tengo que fallarle a la cabeza de un cristiano a cincuenta metros. El Huaso Mena tiene que salvar la vida cuando lo persigan los pacos. Eso, si le comprueban que ha robado”, manifestaba a los amigos mientras se agarraban a beber una ponchera grande de pisco con Pepsi-Cola y tajadas de limón. Seguir leyendo »

Susurro de los molinos de viento I - El Nata y la Sin Destino

Fue la tortilla de rescoldo, Norma. La tortilla que doña Lastenia sumergió en la ceniza y cubrió con las brasas al rojo vivo para que se cociera. Nunca he vuelto a comer un pan tan bueno como el de la vieja de la cabeza blanca. Me lo hacía cuando yo era niño, demasiado pequeño todavía. Entonces acudía a su casa, una media agua construida de adobes y techo de zinc, la longeva me contaba esos cuentos fantásticos de demonios y apariciones increíbles que muchas veces no alcanzaban a colmar mi imaginación. La tetera hirviendo en el brasero, tomábamos yerba mate y comíamos pan. La boca desdentada no dejaba de hablar, de relatar aquellos pasajes que jamás han podido borrarse en el tiempo. Las palabras se escapaban de la boca vacía de doña Lastenia porque yo la conocí sin dientes, igual que su hijo a quien todos apodan El Nata.  Seguir leyendo »

Sangre Ovallita

Existe un muchacho con sangre ovallita haciendo videos aparentemente absurdos en Calama, hijo de una ovallita, este adolescente de 16 años nos mandó su video para compartir sus ideas y aprovechamos de preguntarle por su impresión respecto a los ovallitos que tan bien conoce.

El primer video muestra una pareja de pescadores que caminan por las calles de Calama y que luego se acomodan a pescar en piletas. La gente los mira, los insulta, algunos se ríen otros simplemente mueven la cabeza y siguen caminando.

A algunas personas les parecerá estúpida la idea a otros les parecerá genial, lo seguro es que a la mayoría tendrá una clara opinión. Seguir leyendo »

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